lunes, 6 de marzo de 2017

Las acciones en los aledaños de colegios e institutos y también en la vigilancia del ocio se insertan en este operativo.

Los asuntos relacionados con los menores de edad cobran un nuevo protagonismo para la Policía Local con el Plan Tutor, implantado hace menos de un año en la capital burgalesa. El absentismo escolar, la seguridad vial, la intervención contra el botellón, el menudeo de droga y los casos de acoso son algunos de los campos en los que actúan los agentes asociados a este operativo que funciona todos los días y, especialmente, durante el periodo lectivo.

Las tareas propias de prevención y formación tienen un apartado específico con visitas a centros y charlas en una colaboración estrecha con los directores de colegios e institutos. Mientras que las intervenciones, las identificaciones y, en su caso, la información a la Fiscalía ante determinadas conductas constituye otro capítulo importante del Plan Tutor. Existe un tercer componente que es el enlace entre el trabajo de los agentes y los responsables de Educación, las familias de los menores y la Acción Social en función de la problemática.

Agentes de diversas secciones participan en estas actuaciones como son los de la Unidad Canina, los motoristas, los de protección ciudadana y barrios, así como los de educación vial y los agentes de la policía administrativa (son los que controlan el cumplimiento de las ordenanzas municipales). «Es un trabajo transversal que se hace cada vez más necesario», según explica el responsable del Plan Tutor, el mayor jefe operativo, Félix Ángel García, que asegura que cada vez detectan más menores de 14 años, hasta de 12, en los botellones o bien bebiendo en chamizos. En este sentido, recordaba como hace pocas semanas dos menores de 13 años acabaron en urgencias del Hospital Universitario de Burgos por ingesta de alcohol y lamentaba que no son casos aislados.

Por este motivo, los agentes son partidarios de iniciar una tarea informativa en los centros desde edades tempranas. Eso sí se trabaja con cada edad los aspectos que más les puedan interesar.

Los 190 agentes que están en las calles de Burgos pueden trabajar en materias relacionadas con el Plan Tutor y la idea del Mayor Operativo es contar con un grupo específico formado por policías a los que les interesen estos asuntos.

Junto a la Policía Nacional, los locales participan en el conocido como Plan Libro, un dispositivo que consiste en visitar los aledaños de los institutos a la entrada, a la salida y a la hora del recreo. La actuación conjunta conlleva unas 400 intervenciones anuales. Al margen de esta actuación, que se concentra en una época concreta del año, la Policía Local desarrolla por su cuenta varias visitas semanales en todos los institutos de la capital burgalesa ya sean públicos o concertados y los de Formación Profesional. En estos casos se vigila el absentismo escolar y la tenencia de drogas.

En algunas ocasiones son los directores de los centros los que les piden que se acerquen si han observado alguna situación extraña en las cercanías de un instituto o salta alguna alarma en las redes sociales.

Los agentes han intervenido en casos en los que coches se acercaban a grupos de jóvenes y se ha comprobado que había drogas por medio. En cuanto a las redes sociales, hace poco estuvieron durante dos semanas vigilando unos mensajes en los que estaban implicados grupos de varios colegios que quedaban para pelearse. «Igual que apareció, desapareció, y por ahora no se ha vuelto a repetir», precisa.

Los agentes se han encontrado desde que se inició el Plan Tutor dos casos de bullying (acoso escolar) de los que tuvieron conocimiento por dos denuncias. Ante estas circunstancias tienen dos o tres agentes que hablan con las familias, con los docentes y con los chavales. «Creemos que hemos hecho una buena labor, no fueron a más y la gente se ha quedado muy contenta con el trato que se ha dado desde Policía Local», explica García que resalta la faceta de mediación, aunque reconoce que hay veces que no queda más remedio que acudir a Fiscalía ante asuntos más serios.
LOS MÁS PEQUEÑOS
Con los más pequeños, niños desde los tres años, se comenzó a trabajar a través de la típica actividad de que se pide a los padres que expliquen cuál es su trabajo. Así, padres y a la vez agentes locales, iniciaron un contacto con los centros escolares en Infantil y Primaria que está teniendo continuidad. «Cada vez se apuntan más colegios, se trabajan canciones, videos, las normas básicas de tráfico y un poco de primeros auxilios», asegura.

Fuera del colegio o del instituto aparece la labor de control que ellos denominan social y que tiene que ver con el ocio de los menores. En estos casos el botellón, el vandalismo y los grafitis cobran más relevancia. Se abordan varios frentes como son el control en las calles, en los supermercados y también en locales de hostelería.
Fuente.www.elcorreodeburgos.com

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